OTRAS COSAS
Paula Tejedor López: “Ritmo continuo”
Sela del Pozo Coll
Desde el pasado día 7 de abril la galería Brita Prinz de Madrid presenta la exposición de Paula Tejedor López en la que el espectador puede disfrutar con las variaciones en torno a un mismo motivo, en este caso, en torno a un zapato rojo. Como si se tratase de una pieza musical, en la que la melodía se repite a modo de acordes inconfundibles, haciéndose pegadiza, el motivo escogido por la artista en esta ocasión juega al artificio de aparecerse ante el espectador de mil maneras y en diferentes
soportes.
Así, junto con la obra gráfica, que ocupa sin duda alguna un papel importante por la calidad con que se ha realizado el trabajo, encontramos otras técnicas como el collage. Realizado en piel sintética, en tul o, incluso, en cera, el motivo escogido es producto de una transformación constante. En este sentido lo que perdura es la esencia del mismo, pues extrapolando algunas de sus partes esenciales, éste se hace reconocible
en cada pieza aunque su forma haya desaparecido. Como metonimia del zapato se presentan los lunares blancos y rojos, ora prendidos a la superficie pictórica, ora libres dentro del marco, capaces de componerse en el espacio con capricho e imaginación.
Y es que quizá sea esta misma la que impera en toda la obra de Paula. Sólo así puede entenderse el juego constante, el divertimento que surge a partir de la estancia de la joven madrileña en Andalucía. Casi como testimonio, como percepción aislada de una cultura y persistencia en la memoria de un impacto visivo, surge esta muestra.
En ella aparece también el lenguaje escrito para ofrecer connotaciones, matices y sugerencias sobre lo observado. Sólo así pueden entenderse sus juegos de palabras: “zapato con-vertido”, “zapato con-fundido” o “zapato con-sentido” en los que, respectivamente, se juega con la imagen de la desmaterialización, del reflejo y del artificio. Especialmente bellas resultan también las composiciones realizadas con los tocados de encaje antiguos, empleados por las mujeres para acudir a misa, y sus transformación en composiciones relacionadas con el universo femenino.
Decía Joseph Kosuth que una obra de arte es una especie de proposición, presentada dentro del contexto del arte como un comentario sobre arte. Aunque sus presupuestos artísticos sean netamente diferentes, en cierto modo esta definición puede aplicarse a la producción de Paula Tejedor.
(Galería Brita Prinz. Gravina, 27, 1º dcha. Hasta el 27 de abril).
Desde el pasado día 7 de abril la galería Brita Prinz de Madrid presenta la exposición de Paula Tejedor López en la que el espectador puede disfrutar con las variaciones en torno a un mismo motivo, en este caso, en torno a un zapato rojo. Como si se tratase de una pieza musical, en la que la melodía se repite a modo de acordes inconfundibles, haciéndose pegadiza, el motivo escogido por la artista en esta ocasión juega al artificio de aparecerse ante el espectador de mil maneras y en diferentes
soportes.
Así, junto con la obra gráfica, que ocupa sin duda alguna un papel importante por la calidad con que se ha realizado el trabajo, encontramos otras técnicas como el collage. Realizado en piel sintética, en tul o, incluso, en cera, el motivo escogido es producto de una transformación constante. En este sentido lo que perdura es la esencia del mismo, pues extrapolando algunas de sus partes esenciales, éste se hace reconocible
en cada pieza aunque su forma haya desaparecido. Como metonimia del zapato se presentan los lunares blancos y rojos, ora prendidos a la superficie pictórica, ora libres dentro del marco, capaces de componerse en el espacio con capricho e imaginación.
Y es que quizá sea esta misma la que impera en toda la obra de Paula. Sólo así puede entenderse el juego constante, el divertimento que surge a partir de la estancia de la joven madrileña en Andalucía. Casi como testimonio, como percepción aislada de una cultura y persistencia en la memoria de un impacto visivo, surge esta muestra.
En ella aparece también el lenguaje escrito para ofrecer connotaciones, matices y sugerencias sobre lo observado. Sólo así pueden entenderse sus juegos de palabras: “zapato con-vertido”, “zapato con-fundido” o “zapato con-sentido” en los que, respectivamente, se juega con la imagen de la desmaterialización, del reflejo y del artificio. Especialmente bellas resultan también las composiciones realizadas con los tocados de encaje antiguos, empleados por las mujeres para acudir a misa, y sus transformación en composiciones relacionadas con el universo femenino.
Decía Joseph Kosuth que una obra de arte es una especie de proposición, presentada dentro del contexto del arte como un comentario sobre arte. Aunque sus presupuestos artísticos sean netamente diferentes, en cierto modo esta definición puede aplicarse a la producción de Paula Tejedor.
(Galería Brita Prinz. Gravina, 27, 1º dcha. Hasta el 27 de abril).